lunes, 2 de marzo de 2015

LOS DISCOS DE 1973. Aladdin Sane.





DAVID BOWIE
"Aladdin Sane"
1973






"Aladdin Sane" que se puede leer también "Alad- inSane" (el loco, el desquiciado), tuvo como su antecedente a Ziggy Stardust, el disco estelar del Bowie setentero, la gran novedad, el deslumbrante y la consagración de Bowie como uno de los artistas más talentosos, atractivos y automitificadores del siglo XX y por lo tanto, el disco que le tuviera que suceder tenía que ser al menos sobresaliente, y este no es un asunto intrascendente, al menos no para Bowie, preocupado siempre por su carrera ascendente.

Se grabó entre Octubre de 1972 y Enero del siguiente año, para ser publicado en Abril de 1973, con la producción de Ken Scott y el propio Bowie, ya a sus anchas dentro del negocio del espectáculo, seguro y muy creativo, tal vez por el "efecto Ziggy" o por méritos propios, alcanzó la cima de las listas de éxitos en el Reino Unido, donde siempre ha sido profeta y diecisiete en Norteamérica. 
Los músicos convocados para las sesiones de grabación fueron: el indispensable Mick Ronson virtuoso de la guitarra y hombre clave para el sonido "bowieano" de esa época dorada y entrañable; Trevor Bolder con su bajo impecable, exacto e implacable; Mick Woodmansey en batería; la destacadísima labor de Mike Garson en el piano, las "arañas marcianas" en su mejor momento y en la antesala de su separación y el complemento de Fordham y Wilshaw en saxos.

Aladdin es una especie de segunda parte de Ziggy, una profundización del tema fama-mundo del espectáculo-ambiente roquero, una visión más completa del fenómeno, pero sin la pretención de lograr un disco "conceptual" o desarrollar una historia pieza a pieza, las partes de Aladdin son canciones independientes aunque abocadas al mismo tema y de algún modo hacen que el disco se sienta más libre y auténtico, sin las inevitables partes forzadas de un disco "unitario".

Ziggy mantiene una tensión propia de las obras que aspiran a la perfección, Aladdin se regodea con la compenetración y complementación de los spiders entre sí y con las concepciones musicales de Bowie, es muy libre sin ser simple, sino todo lo contrario, es un disco de gran complejidad pensado para músicos de alto rendimiento, por un cerebro que aventajaba a sus contemporáneos en una o tal vez dos décadas, un visionario que miraba regularmente al futuro.


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