viernes, 24 de agosto de 2012

Los Discos de 1970. Ten Years After.




TEN YEARS AFTER
"Cricklewood Green"
1970




En los tiempos en que salió este disco yo tenía considerado a Ten Years After  (Diez Años Después, del nacimiento del rock), como un grupo demasiado elemental y básico, que tenía como único atractivo, poseer al guitarrista más rápido del mundo, me pasaba lo mismo con Grand Funk, mi opinión sobre este último no ha variado mucho, pero la que tengo ahora de los Ten, dió un giro de 360 grados, con el tiempo escuché la mayoría de sus discos y tuve que disculparme con ellos.

Cierto que usaron siempre los elementos básicos del rock y del blues y falso que eran elementales y músicos limitados, más bien eran harto conocedores de esos elementos y supieron usarlos con sabiduría y maestría, además de que todos eran músicos avanzados en la ejecución de sus géneros y sus instrumentos.

Con solo guitarras batería y piano hicieron un Rock Duro con profundas raíces en el Blues y muchos elementos del Pop, sorprendiendo siempre con la forma de hacer las combinaciones en piezas perfectas en su llegada, climax y solución, bluseaban con maestría y sentimiento, roqueaban con pasión y energía y sabían hacer baladas monumentales como su más que famosa "I'd Love to Change the World", su álbum debut, ya era notable, pero el antecesor de este ""Ssssh", era simplemente delicioso y emotivo; "Cricklewood Green", el que nos ocupa, muestra al grupo, en plena madurez, disfrutando hacer música que nunca aburre, ni peca de intelectual o sofisticada, solo Rock genuino y sincero, del que siempre se añora y se espera como al mesías.

El disco te atrapa desde el principio, con ese extraño ritmo de la batería y el ¿riff? también inusual que lo acompaña y ese es uno de los recursos que mejor empleaban los Ten, todas las piezas tienen comienzos que invitan a seguir escuchando: en "Working on the Road", el bajo de Leo Lyons y el ritmo frenético; en "50,000 Miles Beneath My Brain", la serena entrada a una balada sicodélica que va subiendo de intensidad y nunca vuelve al origen en sus siete y medio minutos; en "Year 3,000 Blues", el inequívoco inicio de una balada country y así una tras otra, todas tienen ese comienzo prometedor.

No hay momentos bajos, no hay baches ni aparece una insinuación de discontinuidad, vas pasando de una emoción a otra, de un placer a otro y cuando acaba el disco, quieres volver a escucharlo, así eran los Ten Years After, no daban tregua, ¿recuerdas su famosa presentación en Woodstock, tocando "I'm Going Home?, esa era la esencia de esta banda, si esperas que la tensión, la intensidad y la emoción decaigan, te vas a quedar esperando.



































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