viernes, 7 de enero de 2011

¿QUÉ DEBE TENER UN DISCO EN VIVO?


LO QUE DEBE TENER UN DISCO EN VIVO PARA CONVERTIRSE EN CLÁSICO.




Mi "cuate" Benet, desde Barcelona, hace un blog de altísima calidad y gran interés, (http://www.rockfloyd.com/) hace poco publicó un artículo sobre 25 discos de rock en vivo imprescindibles en cualquier colección respetable, sus lectores que acostumbramos dejar comentarios le hicimos notar que le faltaban este o aquel de nuestra preferencia y la lista creció, eso me hizo entrar en profundas cavilaciones filosóficas acerca de los criterios que habría que tomar en cuenta para decidir cuál es un disco en vivo histórico, imprescindible y clásico y cuál otro es sólo un disco en vivo.

En primer lugar, debe contener las mejores canciones, es decir que, el repertorio debe de haber sido elegido cuidadosamente y aún tratándose de un directo grabado durante la presentación de un álbum específico, no está de más la inclusión de una que otra pieza ya enraizada en el gusto del público. Peter Gabriel es un experto en armar repertorios impecables para sus presentaciones en vivo.

En segundo lugar, hay que cuidar que las versiones en vivo no suenen idénticas a las de estudio, conviene que tengan otros arreglos, sean cantadas de otro modo o incluyan aspectos novedosos como improvisaciones instrumentales, cambios en la letra o cualquier otra ocurrencia o genialidad de los intérpretes. Hay dos grupos que hacían directos increíblemente novedosos y disfrutables en donde las canciones se reconocen y a la vez parecen nuevas: Led Zeppelin y Jethro Tull.

Debe haber existido una química especial, un momento de inspiración y un estado de gracia entre los músicos para que la energía fluya libre, el talento se haga presente sin cortapisas y la retroalimentación se manifieste en una colaboración armónica y serena, pero incluso en los casos en que entre unos y otros músicos se den esas dinámicas de tensión que provocan un plus en el rendimiento de cada uno, se da el "estado de gracia" que produce grandes grabaciones, en los discos de Jazz hay inumerables ejemplos de esto pero en el caso concreto del rock, tengo en mi aprecio a tres grandes discos en vivo que cumplen con este rubro: "Delaney & Bonnie & Friends on Tour with Eric Clapton", "Joe Cocker Mad Dogs & Englishmen" y "The Allman Brothers Band at Fillmore East".

Deben sonar "frescos", es decir, nuevos, de reciente hechura, aunque las canciones no sean nuevas, el sonido debe reflejar el gusto de la presentación en vivo y el oficio de los músicos, además de una fuerte corriente de empatía con el público, el ambiente que rodea al concierto es un factor más importante de lo que muchos creen, en los grandes discos directos de la historia el público juega un papel de vital importancia, no sólo si grita y aplaude sino hasta en la seguridad y bienestar que deben sentir los músicos. Los grandes expertos en lograr estos ambientes favorables y una inmediata corriente de empatía con su público son sin duda Sus Sátanicas Majestades , The Rolling Stones.

Y por último, la grabación debe ser de mediana-alta a excelente calidad, en el disco en vivo hay infinidad de factores sonoros impredecibles y los ingenieros de sonido tienen que realizar trabajos mucho más exigentes que los que se hacen en el estudio, donde todo está bajo control, no es gratuito que los que graban conciertos sean sonidistas especializados en estos menesteres. Hay discos extraordinariamente prometedores que por un mal trabajo de grabación apenas dibujan una pálida sombra de lo que fue un concierto, el gran ejemplo es "Jimmy Page & The Black Crowes, Live at The Greek".

Estas son las humildes opiniones de su seguro redactor, quien espera los comentarios de ustedes para nutrir el debate.










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