lunes, 17 de octubre de 2011

JOYAS EN VINIL. Betsy Pecanins canta Blues.



 BETSY PECANINS.
"Canta Blues".
1985.


 
En 1985, Betsy Pecanins, grabó el primero de los tres discos que cubrían el contrato que hizo con WEA, la transnacional tratando de aprovechar el boom del rock en español, arriesgó con ésta artista poco conocida por las grandes audiencias y muy dada a la independencia, la no comercialidad, la marginalidad, y otras extravagancias.




Para este inicio de una nueva etapa en su carrera Betsy escogió hacer un disco de Blues, el género que siempre le ha apasionado, hizo una selección de sus blues favoritos y buscó a los cómplices adecuados, que tenían que ser músicos con gran oficio, conocedores de la música del alma y la tristeza, y se apoyó en un bluesman de nombre Dwight Carroll, guitarrista y compositor de quien aparecen en el disco dos piezas, además de ser el arreglista y director musical.

Para comenzar, despejar los oídos y entrar en confianza, están dos super clásicas del Blues "I'm a man" de Muddy Waters" que en la versión de Betsy es "I'm a woman" y la favorita de favoritas de su servidor "Stormy Monday" de Chester Burnett, el famoso "Howlin' Wolf", ambas piezas son interpretadas impecablemente por Betsy y compañía.



Después se presentan las dos piezas de Carroll, la primera un blues-reggae y la segunda un blues lento de excelente manufactura, después vienen piezas de Leroy Carr, el gran J.B. Lenoir y una pieza tradicional, buen blues con buenos músicos, buenos arreglos y una voz excepcional, moraleja: no sólo los norteamericanos y no sólo los afroamericanos pueden hacer blues de calidad impecable.

Ni éste ni ninguno de los otros dos, discos de WEA con la voz de Betsy, fueron jamás reeditados, ni en LP, y mucho menos en CD, tres discos que son medulares en la carrera de una artista y muy probablemente en la historia de la música mexicana: un disco perfecto de Blues hecho en México, una reunión armoniosa de la música y la literatura y un en vivo impecable donde hay de todo blues, compositores mexicanos, poetas en unión con músicos y hasta standards del jazz, olvidados y menospreciados por la disquera que probablemente ya tiró los masters a la basura, pero eso, sucede a menudo en éste México surrealista.



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