viernes, 3 de febrero de 2012

LOS DISCOS DE 1972. Close to the Edge.





YES.
"Close to the Edge"
1972.



 
Cuando grabaron "Close to the Edge", el quinteto all stars que conformaba Yes, estaba abordando su quinta grabación, ya habían sorprendido con sus dos primeros álbums por su inovación y su capacidad para hace aleaciones consistentes y efectivas, habían dado el gran paso hacia el sonido definitivo de la banda en "The Yes Album" y dado a luz su primera masterpiece, "Fragile" del año anterior, su lado más flaco que había sido no tener un guitarrista a la altura del virtuosismo de los demás músicos se subsanó con la llegada de Steve Howe, quien cambió, abrillantó y enriqueció el sonido de la banda, la única "debilidad" muy relativa de "Fragile", era un cierto individualismo de cada instrumentista y esto puede ser o no, un defecto.

En este contexto, la composición y grabación de Close...representaba un reto mayor, el más importante que se les había presentado hasta el momento, como banda conocida en todo el mundo y que estaba bajo la lupa de la crítica y el público, la solución para que el álbum respondiera a las expectativas fue: mantener el despliegue de virtuosismo en las composiciones y ejecución, pero reforzando la labor de equipo, la coherencia y equilibrio entre la aportación de cada uno y el formato que permitiera esto.


Tres largas piezas conformaban el disco, una de ellas ocupaba un lado completo del LP original y en el lado B, estaban las otras dos,es decir, formato de larga duración, porque con tantos virtuosos de su instrumento se necesita tiempo para el lucimiento y el despliegue de posibilidades; estructura de sinfonía, con movimientos sucesivos que desarrollan "un tema", pero también al estilo del jazz, en el que cada músico tiene una parte que va exponiendo en un desarrollo coherente.

Para muchos críticos, este es "el disco" del rock progresivo, el que llevó hasta sus últimas consecuencias al género y si esto es cierto, se debe a que cada uno de los participantes :Jon Anderson en la voz, Steve Howe, en las guitarras eléctricas o acústicas; Chris Squire en el bajo; Rick Wakeman, en teclados y Bill Bruford en tambores, tenían en mente transformar al rock radicalmente, llevarlo a extremos de complejidad que no conocía y elevarlo a la categoría de música elitista, para oídos refinados y lo mejor del caso es que, tenían los conocimientos, el dominio técnico y la inspiración necesarios para emprender tan ambiciosa misión.

Por supuesto que también en su momento recibió críticas ácidas, fue acusado de pretencioso y grandielocuente, sin embargo resistió la prueba del tiempo y cuarenta años después, nadie lo desbanca de su lugar como clásico atemporal, pero como nada es perfecto, también tiene su lado flaco, el lado flaco de casi toda la obra yesiana, las famosas letras de Anderson, encajadas en bellas melodías, pero bastante caóticas y arbitrarias, de esas que hacen pensar a los principiantes que están plenas de profundidad, sabiduría y poesía, pero que escuchadas reiteradamente y peor aún analizadas, son de mala calidad literaria, aunque sí, un pretexto excelente para el lucimiento de uno de los grandes vocalistas del rock de la época que escojas, querido lector.












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