martes, 31 de enero de 2012

LOS DISCOS DE 1972. Thick as a Brick.



JETHRO TULL.
"Thick as a Brick".
1972.




Siempre me ha extrañado que a los discos de Jethro Tull los consideren filoprogresivos, porque creo que la banda de Ian Anderson, es totalmente original, sui generis e inetiquetable, a menos que la etiqueta diga: "Jethro Tull", pero cuando escuché con detenimiento "Thick as a Brick", entendí como, por facilidad y por este solo disco, le pegaron la etiqueta.

Dicen los historiadores que a Anderson le disgustaban los discos pretensiosos y excesivamente trabajados con ideas robadas de la música sinfónica, de cámara o incluso de la ópera que hacían algunos grupos estrellas del rock progresivo y que una vez rasguñados en la superficie, resultaban huecos y poco inteligentes y parece que el ejemplo preciso de este tipo de grabaciones eran los de Rick Wakeman y algunos de su banda base, Yes.

Resulta además que el disco de estudio inmediatamente anterior, el multicelebrado "Aqualung", fue calificado por los críticos, como un álbum conceptual y Anderson rechazó publicamente esa clasificación, acusó a los reseñadores de ignorantes y decidió hacer un disco verdaderamente conceptual y al mismo tiempo burlarse de los pesados y pretensiosos discos de muchas bandas "progresivas".

Así nació el concepto de "Thick as a Brick", una historia única y una única pieza musical, que tenía de texto el largo poema escrito (supuestamente) por el niño genio de 8 años llamado Gerald Bostock, quien había adquirido notoriedad al ser descalificado en forma ilegal y vergonzosa de un concurso de poesía y en su poema hacía reflexiones acerca de ser niño y las desventuras e inconvenientes de crecer, una disertación sobre la niñez y el ser adulto.

Cuando se inquiría a Anderson acerca de si la historia de Bostock era real o ficticia, éste no respondía y por mucho tiempo cultivó la duda sobre la existencia o no del niño genio que escandalizó a los jueces con su poesía perversa, de este modo la larga suite con duración de poco más de 40 minutos se presentaba como el verdadero "disco conceptual" contra el truco de juntar canciones que supuestamente conforman todas una misma historia (al fin que todo tiene relación con todo).

Al final la pretendida burla de Ian Anderson para los discos grandotes que no grandiosos, los excesos y barroquismos para ridiculizar a sus compañeros de profesión, resultaron una obra maestra del rock en general y del progresivo en su primera incursión al género, el problema fue que Anderson no era un simulador, sino un músico genial y además se le olvidó ampliar la dotación instrumental con los instrumentos más exóticos (muy común en el "progre"), recurrió solo a lo que la banda usaba y dominaba virtuosamente: flauta, guitarras acústicas y eléctricas, violín, sax, piano, órgano, bajo eléctrico y percusiones.

También estaban la influencias de siempre: el folk, el rock básico, el jazz y la música de cámara, evocados tan sabiamente que se adherían al sonido "Jethro" sin resanarlo o ampliarlo, solamente para enriquecerlo, no es gratuito que ese sound, sea uno de los más originales del rock, sin seguidores ni copiadores, único e irrepetible.







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