lunes, 23 de julio de 2012

Los Discos de 1970. Traffic.




TRAFFIC
"John Barleycorn Must Die"
1970







"John Barleycorn Must Die", es un disco que a menudo es señalado como el mejor de Traffic, pero hay otros que también reciben esa distinción, yo nunca he podido decidir entre éste, "Traffic" y "Mr. Fantasy", pero si me preguntan ¿cuál es el mejor disco que ha grabado Steve Winwood?, contesto sin vacilar que es John Barleycorn... y no se comete ningún acto injusto con tal afirmación, porque el susodicho es un álbum con composiciones de Winwood, su voz, su piano, su órgano y su guitarra, una obra del niño prodigio del Rock Inglés y sus amigos.

Es el disco donde Traffic aparece con su formación más reducida: el mencionado Winwood, Chris Wood, tocando saxos y flautas y Jim Capaldi en percusiones y letras, se produjo en el momento en que la banda se estaba reuniendo después de haber estado disuelta un tiempo en el que Steve, su alma, se incorporó al supergrupo Blind Faith, al término de esa aventura Winwood tenía planes de hacer un disco como solista, a su antojo y a su tiempo, sin las presiones y tensiones que había en el all stars de donde venía.

Así que el material que tenía esbozado se redondeó con la mejor compañía y en el mejor ambiente: la de los amigos y el de la camaradería, o no es cierto  querido lector, ¿que en los discos de Traffic se respira armonía, amistad, diversión y relajamiento?, Steve y Jim Capaldi hicieron mancuerna excelsa para componer las canciones, Chris Wood hizo un trabajo impecable y fino en los alientos y la voz del niño prodigio estaba en su mejor momento, con su timbre y sentimiento "soulero" de sus tiempos con Spencer Davis más un nuevo color que había adquirido en el ambiente sicodélico de la Fé Ciega.

Otra novedad en ese Traffic, era la fuerza contenida a propósito para crear una tensión muy especial que llega a remansos totalmente deselectrificados, como en la pieza homónima del disco, que es una canción del folk inglés, de modo que esta pieza y sus compañeras son uno de los grandes acontecimientos discográficos del año 1970 y no porque haya escalado muy alto las listas de popularidad o haya contenido un gran éxito, sino porque, tenía un espíritu contrario, una intención artística muy definida y un desprecio notable por la comercialidad.





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