jueves, 3 de noviembre de 2011

ROCK ARGENTINO. León Gieco.


LEÓN GIECO.
1973.



Raúl Gieco, nombre oficial de León Gieco, nació en la provincia de Santa Fé a principios de los años cincuenta, desde muy niño (7 años), empezó a tocar la guitarra con canciones de tipo folclórico y en la adolescencia tocaba todavía música folclórica y a la vez participaba en un grupo de rock, estos dos gustos marcaron su obra de madurez que es siempre una mezcla roquero-folclórica.

 Ganó con su grupo un concurso en Rosario y esto lo catapultó hasta Buenos Aires, donde conoció a Litto Nebbia y a Santaolalla, el que hoy es un famoso productor y ha estado desarrollando un proyecto que mezcla tango y música electrónica, en esos tiempos (principios de los setentas), Gustavo tenía un grupo llamado Arco Iris que hacía también un rock folclórico y sicodélico.




Estas dos amistades le permitieron a Gieco entrar en la escena bonaerense del rock, participó en varios festivales, hizo el famoso grupo Porsuigieco, en donde paticipaban: Raúl Porchetto Charly García y Nito Mestre los integrantes de Sui Generis, Gieco y María Rosa Yorio, en 1973 grabó éste, su disco debut, producido por Santaolalla con quien desde entonces sostiene una estrecha amistad que los ha llevado a realizar diversos proyectos, de los que el más famoso es "De Ushuaia a la Quiaca", un recorrido por toda la Argentina recopilando música popular, grabándola y haciendo un gozoso ejercicio de compartir música. 


Éste primer disco y el segundo, llamado León Gieco y la Banda de Caballos Cansados (obvia referencia a "All the tired horses" del álbum Selfportrait de Dylan), son los discos dylanianos de Gieco, en ellos no oculta su idolatría hacia Mr, Zimmerman, desde "El país de la libertad, con que abre el disco, armónica y guitarra solamente, hay mucho rock folk y una aportación importante es la inclusión de ritmos e instrumentos del folclor argentino.

Las letras son odas al campo y la vida campirana, la libertad, el amor, la naturaleza y sobre todo a la alegría, es sumamente difícil encontrar en toda la discografía del León una canción pesimista, triste, iracunda o permeada por el odio, hay canciones como "Los chacareros de dragones", que cuentan una historia trágica, en su caso, la muerte de Víctor Jara en el Estadio Nacional de Santiago, después de que le cercenaron las manos, Gieco la cuenta con todo su dramatismo, pero no hay un tono de odio o tristeza.










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