jueves, 12 de junio de 2008

LAS LEYENDAS. Dr, John.

New Orleans.

EL DOCTOR Y LA MEDICINA.

New Orleans es una ciudad sui generis, situada al norte del Golfo de México y en gran cercanía con el Caribe, su población es mayoritariamente negra, pero su cultura negra, tiene un elemento que no es posible encontrar en otras comunidades afroamericanas, para decirlo políticamente correcto, ese elemento es la presencia de una gran emigración desde África y otra europea, especialmente francesa.

Estas dos influencias hacen de la música que se hace en esta ciudad, una música muy rica y con un sello muy especial, aquí nacieron las bandas que animan los carnavales, muy influidas por la música francesa y aquí nació la primera o segunda forma del jazz (unos dicen que la primera es el ragtime) que es la que conocemos como el estilo New Orleans, pero también estaba la influencia de dos poblaciones negras distintas, los descendientes de los primeros esclavos que cantaban blues en las plantaciones y la que llegaba de África y practicaba el vudú que tenía sus propias formas de cantar y de utilizar las percusiones.


En esta ciudad nació Mac Rebennack, leyenda del blues y conocido en el mundo de la música como Dr, John, un bluesman muy especial, porque no es negro y toca una forma del blues muy africanizado, producto de las influencias que le brindó su ciudad natal. Se dice que empezó siendo músico de estudio, de esos que contratan los estudios cuando el que está grabando, no tiene al especialista de algún instrumento y empezó como guitarrista, y según las crónicas no tocaba nada mal, pero sufrió un accidente que le lesionó un dedo y entonces se dedicó al piano.

Con este instrumento se volvió leyenda y hoy es considerado uno de los grandes pianistas de blues de todos los tiempos, su estilo, es una mezcla perfectamente ensamblada de Blues, Boogie, Rock 'n roll, Gospel y música tribal africana y el impacto que produce en los oídos es muy impresionante.

El Dr. ya tiene sus buenos añitos de vida y de artista, nació en 1940 y más de cuarenta haciendo música, su discografía es numerosa y está compuesta por canciones tradicionales, arregladas por el facultativo y piezas propias que demuestran el perfecto dominio que tiene el galeno de los géneros que cultiva.

La música de Rebennack es medicina pura para el alma, pero también para el cuerpo, tiene raíces profundas en el alma de un pueblo sufrido, pero a la vez es gozosa, llena de ritmo y de combinaciones vocales e instrumentales muy impactantes y llamativas, a mí me impresiona de manera especial, la forma en que utiliza los coros, que no son los característicos del blues, sino unos que suenan a África pura, salvajes y dolidos.

Por todo lo anteriormente dicho, que está publicación sirva a quién la lea, como invitación para escuchar o reescuchar, según sea el caso, a este músico excepcional, al doctor del vudú que con sus chamánicas notas, cura, o al menos trata de curar a un mundo achacoso y triste.




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