lunes, 12 de marzo de 2012

LOS DISCOS DE 1972. Talking Book.




STEVIE WONDER.
"Talking Book".
1972.




El nombre de Stevie Wonder está ligado al éxito, la fama, los reconocimientos y las ventas millonarias de discos, al contrario de muchos músicos afroamericanos (no dije negros para ser políticamente correcto), que a pesar de su genialidad, sólo fueron reconocidos después de su muerte en el peor de los casos y en su retiro, en el mejor de ellos. Wonder ha recibido en vida: veinticinco premios Grammy, veinte premios diversos, que incluyen un Oscar, Comendador de las Artes y las Letras (Francia), Salón de la Fama del Rock, Salón de la Fama de Compositores, Personaje del Año, Embajador de la Paz y otros.

Wonder también ha sido el creador de una treintena de canciones que se convirtieron en éxitos rotundos y ha vendido más de 100 millones de discos en su vida, y en todo esto tienen que ver, por supuesto su genio musical, pero también su contexto el inesquivable contexto, condicionante, para bien o para mal de nuestras vidas.


Stevland Hardaway Judkins, nombre oficial de Stevie, nació en 1950 y para cuando inició la dácada setentera era ya, una de las grandes promesas-realidades de la música soul, la parte más difícil de la lucha por los derechos civiles ya había pasado, la industria musical no sólo no rechazaba a los músicos afro, sino que los buscaba por ser productores de jugosas ventas de discos y ya existía Motown, la disquera de la música soul, funk y anexas, por autonomasia.


Y aunque empezó a grabar discos a muy temprana edad, es en esta década cuando floreció el talento de otro planeta que tiene y es también la dácada de sus mejores trabajos: Music of my Mind, el que estamos comentando y Songs in the Key of Life, son tres joyas de la discografía "wonderiana", y de toda la música soul y las tres nacieron en los setentas, la época gloriosa de Stevie Wonder.

Siguiendo los pasos de Ray Charles, Wonder amalgamó todo su saber musical y todas sus influencias en un estilo rico y variado, transracial y desprejuiciado, para Stevie, la mezcla de los estilos negros y blancos, como para Ray, no era una traición a nada y sí, un engrandecimiento de la música, además de un acto de fidelidad a ella.


En el contexto personal, Stevie atravesaba por un momento difícil, debido a su separación de Syreeta Wright, después de un breve matrimonio y es ésta separación la que marca la tónica del álbum, que es un tratado del amor, sus tristezas y alegrías, su principio y su fin, y fue realizado bajo el influjo de las sensaciones y pasiones que desata el sentimiento amoroso, sea feliz o desdichado, porque se ha comprobado mil veces que los artistas enamorados o atormentados producen a menudo sus mejores obras.


Y aquí aparecen las mencionadas aleaciones de la música soul, dolorosa y profunda, con los elementos, cuidadosamente escogidos del arte musical blanco, hay mucho "Soul", "Funk", coros salidos de las profindidades del Continente Negro, teclados furiosos y plañideros, odas al amor y maldiciones, pero al final, entre la enorme decepción, aparece la fé de Mr. Wonder en el sentimiento humano por excelencia y entre estos ires y venires, Stevie encontró los arreglos que hablan como el título del disco, de la paz, la furia, el desasosiego, la esperanza, la euforia y la resignación de un modo tal que si las piezas no tuvieran letras, todas las pasiones enlistadas seguirían siendo reconocibles.









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