lunes, 8 de diciembre de 2008

SHIRLEY HORN.


MAY THE MUSIC NEVER END.

Tal vez la música nunca muera, se llama este gran disco de Jazz y puede que sea cierto, porque aunque los grandes músicos se mueran, son inmortales gracias a sus grabaciones y al recuerdo que dejan en la memoria colectiva, el disco del que vamos a hablar, es un ejemplo de esto, inmortal porque la artista protagonista fue una de las grandes del Jazz y porque esta fue su última grabación.


La grabación es del año 2003 y la artista falleció en el 2005 a los 71 años de edad, lo que significa que, al momento de la grabación, la diva contaba con 69, sin embargo su destreza en el piano estaba intacta y su voz parecía la de una cuarentona, madura, pero en plenitud, sin asomo de decadencia.

Las piezas fueron seleccionadas cuidadosamente y oscilan entre composiciones nuevas y viejos standards, infalibles en el repertorio de las grandes cantantes del género y los compositores elegidos son del dominio público, famosos y reconocidos; Jaques Brel, Lennon-McCartney, Duke Ellington, Michel Legrand, Roy Evans, Artie Butler y Norman Martin, estos dos últimos, autores de la pieza que da título al álbum, escrita especialmente para ser interpretada por Horn.



Los arreglos son exquisitos, armados y tejidos finamente con cuatro elementos solamente: la voz inmensa de Horn, su piano; el bajo de Ed Howard y la dotación de instrumentos de aliento metal ejecutadas por el gran Roy Hargrove, en algunas piezas, el piano lo ejecuta otro gigante, Ahmad Jamal.

I won't forget me.

En resumen, un disco recomendado ampliamente, para regalarse o regalar en esta época en que nos volvemos obsequiosos, una pieza de arte fina y elegante para oídos sensibles y degustadores de las cosas bellas, no sirve para bailar, ni para ponerse festivos, pero sí para relajarse, deleitar a los sentidos y alimentar al espíritu, esa parte de nuestro ser tan descuidada en tiempos de consumo y belleza artificial.
I remember Miles.


Otros discos de Shirley Horn que también van con amplia recomendación: I remember Miles y You won't forget me. No encontré rolas del disco para que el amable lector se de una idea, pero sí esta clásica de toda la vida: Fever, que no dista mucho de la tónica de May the music...¿no te llama la atención el extraordinario parecido de la voz de Horn con la de Diana Krall? de seguro, la gran Shirley era la heroína de la rubia divina.




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